Guía · Transferencia bancaria

Transferencia SWIFT: cuánto se queda cada banco intermediario y cómo evitar una comisión de más

El contrato decía 5.000 dólares y, tres o cuatro días después, en la cuenta aparecen 4.9xx, o menos. Esas decenas de dólares que faltan no son una línea del tarifario: se las fueron quedando varias manos en el camino. Quién cobra en una transferencia SWIFT, cuánto se lleva cada uno y cómo lograr que te saquen una comisión menos.

Autor: Mateo Ríos Publicado: 2026-09-18 Lectura de unos 11 minutos
Esquema de una transferencia internacional: del banco del cliente pasa por bancos intermediarios y llega a tu banco, con un descuento en cada escala
La misma transferencia, de la cuenta del cliente a la tuya: en el camino hay al menos tres manos que se llevan una parte.

Conviene empezar por lo que de verdad pasa: una transferencia internacional —la SWIFT de siempre— no es dinero que vuela de la cuenta de tu cliente a la tuya. Es un mensaje que va pasando de banco en banco. El dinero sale del banco del cliente, hace escala en uno o dos bancos intermediarios y recién ahí aterriza en tu banco. En cada escala puede quedarse una comisión. Cuando lo acreditado no coincide con la factura, casi siempre viene de ahí.

La primera reacción suele ser «mi banco me cobró de más», y en la ventanilla te contestan que ellos solo cobraron su comisión fija por acreditar y que el resto no lo descontaron ellos. Ninguno de los dos miente: los costos de una SWIFT están repartidos entre varias instituciones y no existe un comprobante donde se vean todos juntos. Acá los contamos uno por uno.

Las tres comisiones que se comen la transferencia

Un giro del exterior que cae en tu cuenta arrastra, en el camino, tres tipos de costo. Saber quién cobra cada uno y de cuánto hablamos es lo que te dice adónde se fue la diferencia.

La primera: la comisión fija de tu banco por acreditar

La cobra tu propio banco y es la única que vas a poder rastrear en tu estado de cuenta. Por recibir un giro del exterior lo habitual es una comisión fija por operación —del orden de unos pocos dólares hasta diez o veinte, según el banco y el tipo de cuenta—, y casi no depende del monto. La cifra exacta sale del tarifario vigente de tu banco, no de un artículo: búscala en su web o pídela en tu sucursal antes de darla por buena. Es la más chica y la más transparente; las dos que siguen son las que están enterradas.

La segunda: el descuento de los bancos intermediarios

Es la que menos se entiende y la que explica casi todas las búsquedas de «me llegó menos de lo que me mandaron». Si tu banco y el del cliente no tienen relación directa, el dinero tiene que pasar por uno o incluso dos bancos intermediarios, también llamados corresponsales. Cada uno que lo toca puede descontar su comisión directamente del capital, del orden de diez a varias decenas de dólares. Lo incómodo es que sale del monto transferido, nadie avisa antes y después no siempre hay un detalle que lo muestre. Con dos intermediarios cobrando lo suyo, se van varias decenas sin aparecer en ningún comprobante tuyo. Por eso lo acreditado no cuadra: nadie calculó mal, en el camino le fueron sacando.

La tercera: el spread del cambio de moneda

Lo que manda el cliente suele venir en dólares o en euros, y para usarlo terminas cambiándolo a tu moneda local. El tipo de cambio que te da el banco y el del mercado no son el mismo, y esa diferencia es la ganancia del banco. No figura en la línea de «comisiones», va adentro de la cotización, y por eso es la más fácil de pasar por alto. Mientras más grande el monto, más pesa en valor absoluto. Sumadas las tres, recién ahí ves el costo real de una transferencia y no esa línea solitaria de la comisión por acreditar.

Por qué mientras más chico es el monto, peor sale

Acá está lo contraintuitivo: tanto la comisión por acreditar como el descuento de los intermediarios se cobran fijo por operación, sin importar cuánto estés recibiendo. Sobre 50.000 dólares, treinta o cuarenta de intermediarios es una proporción despreciable; sobre 500 dólares, esos mismos treinta o cuarenta son siete u ocho puntos, peor que el retiro de muchas billeteras electrónicas.

Así que para saber si una SWIFT te sirve, lo que importa no es la tasa sino qué porcentaje representa el costo fijo sobre ese monto puntual. Un pago de decenas de miles de dólares por una venta entre empresas diluye el costo fijo hasta volverlo irrelevante, y ahí la transferencia resulta tan barata como segura; unos cientos de dólares de un trabajo suelto significan pagar un costo fijo grande por un monto chico, y no hay forma de que la cuenta cierre.

OUR / SHA / BEN: quién paga se acuerda antes

Esta es la parte más útil y la que casi nadie te explica por iniciativa propia. Al ordenar la transferencia, quien paga elige una modalidad de gastos: son los tres códigos que viajan en el mensaje SWIFT y deciden quién carga con todo lo anterior. La orden la da el cliente, pero al negociar el contrato lo puedes pedir.

  • OUR: todo lo paga quien envía. El cliente se hace cargo de los costos del camino, incluido el descuento de los intermediarios. Con esta modalidad, lo que dice el contrato es prácticamente lo que te llega, como mucho menos la comisión fija de tu propio banco. Es la mejor para ti y al cliente le sale algo más cara, así que conviene hablarlo.
  • SHA: gastos compartidos. Quien envía paga los de su banco, y los de los intermediarios y del banco receptor salen del monto transferido. Es la opción por defecto y la más frecuente, o sea que ese descuento de los intermediarios lo terminas pagando tú. La enorme mayoría de los «me llegó menos» ocurre en SHA.
  • BEN: todo lo paga quien recibe. Todos los costos salen del monto transferido y el cliente no pone nada más que la orden. Es la peor para ti; si puedes no aceptarla, no la aceptes.

¿Cómo se hace en la práctica? Si el monto es grande y te importa que llegue completo, deja escrito en el contrato o en el correo que la transferencia se envía bajo la modalidad OUR y los gastos del camino corren por cuenta de quien envía. Al cliente le cuesta diez o veinte dólares más y a ti te deja el monto limpio y la conciliación sin sorpresas; un cliente formal rara vez discute por eso. Si no te animas a pedirlo, confirma al menos que va como SHA y no como BEN, para que no te pasen todos los costos sin que te enteres.

Cómo lo compruebo antes de aceptar

Con dos papeles alcanza. Al cliente le pido el comprobante que emite su banco al enviar —el MT103 o el resguardo equivalente—, donde figura el código de gastos: OUR, SHA o BEN. A mi banco le pido el tarifario vigente de giros recibidos del exterior, para saber cuánto es esa comisión fija por acreditar. Con esos dos datos delante, la diferencia entre lo facturado y lo acreditado deja de ser un misterio: o la absorbió quien envió, o salió del monto en alguna escala.

Cuándo sí conviene la transferencia bancaria

Con las cuentas ordenadas queda claro cuándo usarla. No es un mal canal: tiene su carácter, y ese carácter es comer montos grandes y atragantarse con los chicos.

Donde funciona de verdad es en cobros grandes, entre empresas y poco frecuentes: una factura de decenas de miles de dólares, la liquidación completa de un proyecto grande, movimientos formales entre cuentas de empresa. Ahí las decenas de dólares de costo fijo se diluyen hasta no notarse, y a cambio el dinero entra directo a la cuenta bancaria de la empresa, con rastro completo y una contabilidad clara para el fisco. Eso es lo que los canales más livianos no te dan.

Al revés: si lo tuyo son cobros chicos, sueltos y frecuentes —unos cientos de dólares por un trabajo, comisiones que la plataforma liquida por partes, anticipos cada pocos días—, la SWIFT es la peor opción, porque el costo fijo te va recortando el margen de a tajadas. Esa plata pide otro camino.

Las tres modalidades, lado a lado

Con un cobro de 1.000 dólares como ejemplo, así queda aproximadamente lo que recibes en cada modalidad. La tabla son rangos ilustrativos: lo real depende del tarifario de cada banco y del tipo de cambio del día.

Modalidad Quién paga los gastos del camino Quién paga el descuento de los intermediarios Lo que te llega, aproximado
OUR Todo quien envía (tu cliente) El cliente Unos 1.000 dólares (solo se descuenta la comisión fija de tu banco)
SHA Cada uno los suyos; los intermediarios descuentan del monto Sale de tu monto Entre unos 970 y 985 dólares (una o dos escalas cobrando)
BEN Todo sale del monto transferido Sale de tu monto Entre unos 960 y 980 dólares (la peor para ti)

La tabla deja ver que la diferencia no está en el tipo de cambio sino en esa fila de quién paga a los intermediarios. Sobre los mismos 1.000 dólares, elegir bien o mal cambia veinte o treinta dólares de lo que recibes, y acordarlo antes rinde mucho más que reclamarle al banco después. Si quieres ver el mismo cobro pasado por varias vías, la Calculadora: el mismo pago, cuánto te llega por cada vía hace esa cuenta.

Cuando no conviene, por dónde cobrar

Si al hacer las cuentas la mayoría de tus cobros son chicos y sueltos, la transferencia bancaria no es para ti y por más que ajustes la modalidad de gastos no vas a ahorrar gran cosa. La pregunta ya no es cómo pagar menos por una SWIFT, sino cómo cobrar por un camino donde no haya bancos intermediarios.

Una salida intermedia es darle al cliente una cuenta de cobro en vez de tus datos bancarios: ahí no hay corresponsales quedándose una parte, aunque sigue habiendo una comisión y una diferencia de cambio. Cuál de las dos más usadas te sirve lo comparo en Wise o Payoneer: cuál conviene para cobrar del exterior.

Todo el lío de la transferencia viene de que es un mensaje que pasa de banco en banco: mientras siga dentro del sistema bancario, esa escala no se esquiva. Una stablecoin como USDT va punto a punto: el dinero sale de la billetera del cliente a la tuya por la blockchain, sin pasar por ningún banco, así que el descuento del intermediario directamente no existe. Pagas una comisión de red, que suele ir de centavos a un par de dólares y casi no depende del monto. Los cobros chicos son los que más ganan con esto: sobre esos mismos 500 dólares la transferencia puede llevarse siete u ocho puntos, y por este lado el costo es casi imperceptible.

Claro que después hay que pasar ese USDT a tu moneda local para poder usarlo, y ese paso, bien hecho, tampoco cuesta casi nada. Cómo venderlo en una plataforma formal y cómo elegir la contraparte lo recorro paso a paso en Cómo vender USDT y pasarlo a tu moneda local sin perder en comisiones, así que acá no lo repito. Para tomar ese camino hace falta una cuenta verificada a tu nombre en una plataforma formal desde la que puedas retirar sin trabas: esa es la base. Y qué tratamiento tiene esta vía donde vives depende de las reglas vigentes en tu país, algo que este artículo no puede decidir por ti.

La transferencia bancaria no tiene misterio: reparte el costo entre manos que no ves. Cuenta las tres comisiones, acuerda antes la modalidad de gastos, deja la SWIFT para los montos grandes y manda los chicos por otro lado. La próxima vez que un cliente pregunte cómo te paga, vas a saber qué pedirle.

Preguntas frecuentes

¿Por qué me acreditaron menos de lo que dice la factura?

Porque en el camino hubo más de un cobro. Tu banco descuenta su comisión fija por acreditar el giro y, si el dinero pasó por bancos corresponsales, cada uno pudo quedarse con su parte tomándola del capital, sin aviso previo. Suma además la conversión a tu moneda, que va escondida en el tipo de cambio, y la diferencia queda explicada. Para saber cuál de las manos se llevó cuánto, pide el comprobante de envío y el tarifario de tu banco.

¿Qué significan OUR, SHA y BEN en una transferencia?

Son las modalidades de gastos que elige quien ordena el pago. Con OUR, quien envía asume los costos de todo el recorrido. Con SHA, cada parte paga los de su propio banco y los intermediarios se cobran del monto transferido; es la opción por defecto. Con BEN, todo se descuenta del monto y quien recibe carga con la cuenta completa. La misma transferencia termina en un número distinto según cuál de los tres viaje en el mensaje.

¿Le puedo reclamar a mi banco lo que descontó un intermediario?

Ahí hay poco margen: tu banco solo cobró su comisión por acreditar, y el descuento lo hizo otra institución antes de que el dinero llegara, muchas veces sin un detalle que lo acompañe. Lo que sí sirve es mirar hacia adelante: pedirle a tu cliente el comprobante de envío para ver bajo qué modalidad salió y dejar acordado OUR para la próxima.

¿Desde qué monto vale la pena cobrar por transferencia?

No hay un número universal, porque todo depende de cuánto pesen los costos fijos sobre ese cobro puntual. La cuenta que sirve es la proporción: si la comisión por acreditar más lo que puedan quedarse los intermediarios representa una fracción despreciable del total, la transferencia es un buen canal; si se lleva varios puntos, el monto es demasiado chico para esta vía.

¿Cobrar en stablecoin sale más barato que una transferencia?

En los montos chicos, por lo general sí, porque no hay bancos en el medio ni descuentos de corresponsales: solo una comisión de red que ronda entre centavos y un par de dólares y que casi no varía con el monto. Queda sumar el paso de convertir esa stablecoin a tu moneda local y, antes que nada, mirar qué reglas rigen esta vía donde vives.

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